El modelo de yeso sigue siendo la base de la mayoría de los trabajos de laboratorio, incluso en un flujo digital donde el STL llega listo para CAD. El vaciado parece un paso menor, pero es justo donde se pierde la mayor parte de la precisión que ya se había ganado en la impresión. Estos son los errores que más repeticiones generan y cómo evitarlos antes de tocar un solo instrumento de recorte.

El error empieza en la elección del yeso

No todo yeso sirve para todo. Elegir mal la clase es el primer motivo de modelos que se deforman o que no reproducen el detalle:

Usar un yeso de baja resistencia para un trabajo fijo es comprar una repetición a plazos.

La proporción agua/polvo no es negociable

La mayoría de los vaciados imprecisos no fallan por el yeso, sino por medir «a ojo». Si sobra agua, el modelo queda poroso y blando; si falta, se vuelve denso, difícil de recortar y poco preciso en el margen.

Vaciado en una o dos fases

La técnica elegida cambia el resultado en el margen:

En ambas, la vibración es clave: si se deja de vibrar demasiado pronto, quedan vacíos en cuello; si se vibra en exceso, se generan burbujas. El hilo o la cera de vaciado también deben colocarse pensando en no atrapar aire cerca del margen.

Fraguado y expansión controlados

El yeso no «se endurece»: fragua y, al hacerlo, se expande. Ignorar ese comportamiento es una fuente silenciosa de error.

Los errores que más repeticiones cuestan

Checklist de vaciado

El vaciado es la última fase donde todavía controlas la precisión de principio a fin. Hacerlo bien no cuesta más tiempo: cuesta menos reprocesos. En TDG Academy lo enseñamos con demostración real, porque el detalle del margen es el que decide si el caso avanza o vuelve a empezar.

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